lunes, 1 de octubre de 2012

Amoblando mi Loft.



Todo comenzó hace aproximadamente 2 años, cuando en la universidad vi una clase que tenía un contenido tan noble como el corazón de quien la impartía, una persona que decidió encaminar todos sus conocimientos de marketing a desarrollar y liderar campañas de comunicación perfiladas desde la RSE (Responsabilidad Social Empresarial) para entidades sin ánimo de lucro. A partir de ese momento, empecé a ver el mundo con otros ojos y a entender que esta carrera que tanto amo, es tan increíble que sus aplicaciones prácticas sirven para cambiarlo o por lo menos, mejorar la realidad de quienes lo habitamos.

Fue así, como comencé a buscar organizaciones sin ánimo de lucro, en las cuales fui participe de varias iniciativas de manera voluntaria. Pero, siempre me quedaba el mismo sin sabor al hacer parte de ellas, dado que encontraba en casi todas, los mismo procesos desorganizados con una visión cortoplacista o conformista de sus objetivos; lo que tristemente las terminaba convirtiendo en entidades que parecían estar pidiendo limosna y no en lo que precisamente son, organizaciones encargadas de compartir una idea cargada de sentimientos, posibilidades reales y tangibles de cambio en el mundo.

Por ese sin sabor, decidí dejar de lado mi idea salvadora y continuar con mi camino; pero, como todas las cosas que buscan entrar en tu vida, el marketing social, comenzó a perseguirme sin cesar y no les miento cuando lo digo, porque, nos cruzamos en un programa de liderazgo, en la vida de mis amigos, en mi familia, en el fantástico mundo del SOCIAL MEDIA, e incluso en un artículo de mi profesor Carlos Cortes (http://goo.gl/Ti5WX).

Definitivamente logró entrar en mi vida y por ello, he decidido convertirme en emprendedor con una iniciativa que según mi humilde conocimiento no existe en Colombia y que tendrá como objetivo: cambiar la vida de muchas personas y familias a través de la web 2.0, el apoyo de fundaciones y sobre todo con la ayuda de TODOS USTEDES.

No está demás decirles que espero contar con su apoyo en este nuevo camino, que ustedes y yo empezaremos a labrar.

@andresyermanos

Postdata: Dedico este post con especial cariño, respeto y afecto María Isabel Linero, Carlos Cortes, Víctor Amaya, Camilo Zúñiga y a todos los que nos creemos superhéroes y creemos que entre todos podemos cambiar el mundo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Colombia una tierra de amores promedio


El amor no existe, al menos en Colombia y yo doy fe de ello, no es fácil enamorarse en este país de gente corto-placista que se conforma con un empleo y tiene miedo a soñar, a hacer las cosas para las que realmente son buenas.

Bueno, también es cierto que a los ojos de muchos mi caso es solo un “tranquilo usted solo ha tenido mala suerte”. La verdad no creo que en cosas del corazón exista tal variable. Suerte hay en los casinos, en subirse al Transmilenio y encontrar un asiento vacío, o en ganarse el Baloto; pero, no en el amor, o si no pregúntense: ¿Será que tengo la suerte de enamorarme de alguien en este país? teniendo en cuenta los siguientes ítems:

Las personas promedio no leen más de un libro al año, ven reallity’s, no ejercen el derecho al voto, cantan reggaeton a grito herido, suspiran por actorcitos de la farándula criolla, su mayor sueño es tener una casa y un carro, no piensan en hacer algo que pueda cambiar el mundo o ayudar a las personas y para rematar tienen mala ortografía. Si, su respuesta es sí, felicidades usted hace parte de la gente promedio y tendrá un empleo común y silvestre, un matrimonio, dos hijos, un carro, un perro y sus sueños aislados. Porque, la persona que tiene a su lado tiene uno o todos los ítems anteriores y posiblemente no la hará crecer y sobresalir por encima de la gente promedio. Recibo madrazos o abrazos. @andresyermanos